Escrito por: Thomás Banha
Traducido por: Matías Gómez-Corrales
Revisado por: Diana Carolina Vergara
En los últimos años, hemos observado un aumento en la llegada y expansión de especies marinas no nativas en Brasil y, este año, ha llegado un nuevo pez damisela procedente del Indo-Pacífico. El estudio que describe este proceso recopiló indicios sobre cómo se produjo y qué podría significar esto para las especies locales.
Un pez inusual
En noviembre de 2024, el profesor Marcelo Melo, del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo (IOUSP), regresó de una inmersión recreativa en la isla Queimada Grande, frente a las costas de São Paulo, Brasil, con fotografías de un pez desconocido. Más tarde, al revisar las imágenes, se percató de que no se trataba de una especie local, sino de Neopomacentrus cyanomos: el pez damisela real. Unas semanas después, este pez fue avistado en otras zonas de São Paulo por varios buceadores, entre ellos el profesor Miguel Mies, también del IOUSP y coautor del trabajo que documenta el descubrimiento. Aunque se produjeron en momentos diferentes, los registros arrojaron el mismo resultado. «Fue algo totalmente inesperado», afirma Mies. «Tres observaciones independientes, una cada mes, todas ellas confirmadas mediante fotografías y videos». Sin embargo, el pez damisela no era un desconocido en el Atlántico.

Fotografía del pez damisela no nativo Neopomacentrus cyanomos (damisela real) en Laje de Santos, sur de Brasil. Crédito de la foto: Luiz A. Rocha.
Un viajero experimentado
A mediados de 2013, se observó por primera vez al pez N. cyanomos en el Atlántico, cuando se registraron más de 130 individuos durante censos visuales submarinos en Veracruz, México. Esta especie fue el primer pomacéntrido (familia de peces – Pomacentridae) no nativo registrado en el Golfo de México y, en aquel momento, los autores anticiparon que tendría impactos negativos sobre la biodiversidad local, afectando las pesquerías y la salud del ecosistema. En tan solo unos pocos años, la especie se dispersó y ahora puede encontrarse en todo el Golfo de México. Y ahora, una década después, es un visitante no invitado en aguas brasileñas.
¿Pero cómo?
¿Cómo llegó a Brasil este diminuto pez de arrecife? Los investigadores plantearon cuatro hipótesis para explicarlo: el comercio de acuarios, el agua de lastre de los barcos, la migración natural y el transporte en plataformas petrolíferas. Solo la última destacó. Las plataformas petrolíferas a menudo actúan como arrecifes flotantes, cubiertos de vida marina. Al ser remolcadas entre océanos, pueden transportar numerosos organismos, incluyendo peces adultos, huevos o larvas, adheridos a sus estructuras sumergidas. De este modo, pueden introducir especies invasoras en Brasil, tales como los corales sol del género Tubastraea. «Esa es la explicación más probable», afirma Mies. «Ya se ha comprobado que este es el mecanismo de introducción en el Caribe, y estos avistamientos se han producido cerca de los yacimientos petrolíferos con mayor actividad de Brasil».
Posible amenaza
Hasta el momento, solo se han hallado unos pocos ejemplares; sin embargo, la especie se reproduce con rapidez, y Mies sospecha que podría expandirse hacia el norte, perjudicando potencialmente a la fauna local. «La especie tiene el potencial de convertirse en invasora y, probablemente, estemos presenciando el inicio de esta invasión», afirma. Para evitarlo, propone una serie de herramientas destinadas a contener este proceso: «Lo que podemos hacer es reforzar las normativas, inspeccionar los movimientos de las plataformas petrolíferas, controlar las aguas de lastre y mantener una vigilancia a largo plazo». No obstante, Mies advierte: «Detenerla, sin embargo, constituye un desafío».
Esta invasión nos recuerda que los océanos están profundamente interconectados. Dado que los buques y las plataformas petrolíferas conectan mares distantes, nuevas especies invasoras pueden surgir en el momento menos pensado. Una vigilancia minuciosa y una actuación temprana constituyen nuestras mejores respuestas para proteger los arrecifes locales. El pez damisela se suma así al pez león y al coral sol como especies no nativas; estas dos últimas ya están afectando al entorno marino brasileño. Esperemos que este diminuto pez no ocasione tantos problemas como sus congéneres.
Referencias:
González-Gándara C, De la Cruz-Francisco V (2014) Unusual record of the Indo-Pacific pomacentrid Neopomacentrus cyanomos (Bleeker, 1856) on coral reefs of the Gulf of Mexico. BioInvasions Records 3(1): 49-52.
Melo MR et al. (2025). First records of Neopomacentrus cyanomos (Bleeker, 1856)( Pomacentridae, Blenniiformes) in Southwestern Atlantic reefs. Check List 21(5):909-916.Robertson DR et al. (2018) An Indo-Pacific damselfish (Neopomacentrus cyanomos) in the Gulf of Mexico: origin and mode of introduction. PeerJ 6: e4328.
