El desafío de un mar sostenible para el 2050

Por Noelle Helder

Traducción: Lorena Neira-Ramírez

Revisado por: Catalina Ramírez-Portilla

El océano está en problemas, pero (aún) no es demasiado tarde

Los científicos han elaborado un ambicioso plan para restaurar los hábitats marinos en tres décadas, un plan que ayudaría a la vida marina a lograr un futuro sostenible. Si se toman medidas decisivas ahora, es posible que podamos prevenir daños irreversibles a nuestro océano.

El océano es un importante medio ambiente que sustenta la vida, alberga altos niveles de biodiversidad, regula el clima y sustenta culturas y economías vibrantes. Para satisfacer las demandas de una población humana en crecimiento, dependemos cada vez más del océano. Desde la pesca hasta la protección de las costas de las tormentas, el océano sustenta nuestros medios de vida por una suma de $1.5 billones de dólares (2010), un valor que se proyecta se duplicará para 2030 (The Ocean Economy 2030). Se espera que las soluciones para los desafíos globales que se centran en los océanos se vuelvan aún más importantes con el tiempo como fuente de alimentos, agua limpia y energías alternativas.

Sin embargo, muchas especies marinas, hábitats e incluso ecosistemas enteros se han enfrentado a declives desastrosos bajo nuestra supervisión. Históricamente, la caza industrial de ballenas llevó a grandes poblaciones de mamíferos al borde del colapso, mientras que la contaminación y la pesca no regulada también han obstaculizado la productividad de los océanos. Los arrecifes de coral son los principales ejemplos de esta degradación, con descensos pronunciados en la cobertura y estructura de coral en todo el mundo. Otros ecosistemas importantes, como los manglares, han dejado de ser hábitats productivos para convertirse en propiedades oceánicas, a medida que el desarrollo costero continúa expandiéndose.

Resiliencia 

Sin embargo, según un nuevo estudio publicado en Nature, se podría lograr una recuperación significativa del océano para el 2050, si, y sólo si, podemos mitigar con éxito las principales presiones ambientales, incluido el cambio climático. Los autores argumentan que el océano ha demostrado su capacidad para recuperarse y reponerse cuando se elimina un factor de estrés, citando ejemplos como la recuperación de las poblaciones de peces tras la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando se restringió la pesca, y la recuperación de numerosos cuerpos de agua después de una reducción en el uso de fertilizantes.

Las historias de éxito de políticas y esfuerzos de conservación marina indican que el océano, y muchas de sus especies, pueden ser resilientes. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) muestra que la proporción de especies marinas amenazadas de extinción ha disminuido del 18% en 2000 al 11,4% en 2019. Muchos mamíferos grandes han mostrado reapariciones particularmente impresionantes. Por ejemplo, las ballenas jorobadas migratorias en el este de Australia habían disminuido a menos de unos pocos cientos de individuos en 1968 como resultado de la caza comercial de ballenas. Actualmente, su número ha llegado a más de 40.000 individuos.

Fig. 1 Trayectorias de recuperación a lo largo del tiempo de una muestra de especies marinas de diferentes partes del mundo. Fuente: Duarte et al., 2020

De igual forma, algunas regulaciones más estrictas se han implementado para proteger y restaurar los hábitats en riesgo. Las áreas marinas protegidas (AMP) son una de las herramientas más utilizadas para la protección del hábitat, con poco más del 7% del océano ahora protegido. Se espera que este número continúe creciendo hasta en un 8% cada año. Además, los proyectos de restauración de hábitats para arrecifes de ostras, bosques de algas marinas, manglares y arrecifes de coral ahora se practican ampliamente (vea cómo los proyectos de restauración se han expandido con el tiempo).

La lucha por delante

Sin embargo, el camino hacia la recuperación será largo. El nuevo plan identifica 6 “vías de recuperación” que deben implementarse en todos los sistemas marinos para tener éxito. Estos incluyen proteger especies y espacios, pescar sabiamente, restaurar hábitats críticos, reducir la contaminación y mitigar el cambio climático. Ninguna de estas piezas es suficiente para promulgar un cambio global por sí sola. El éxito depende de un esfuerzo concentrado y oportuno en el que se prioricen todos los niveles de protección, utilizando herramientas científicamente probadas que abarquen regiones, fronteras, gobiernos y comunidades. Los desafíos que se han interpuesto en el camino de la conservación no han desaparecido, incluida (pero no limitada a) la falta de fuentes de ingresos alternativas para las comunidades pesqueras, la falta de financiación y aplicación de la ley en las áreas protegidas y un clima que cambia rápidamente.

Entonces, ¿qué significa todo esto para los arrecifes de coral? Desafortunadamente, todavía quedan muchos desafíos por delante. Incluso si cumplimos estos objetivos ambiciosos para el 2050, se espera que los arrecifes de coral y los hábitats de aguas profundas muestren curvas moderadas de recuperación, ya que se necesitará más tiempo para detener los precipitados declives a los que se enfrentan. Asimismo, los factores que influyen en el declive de los arrecifes, como la sobrepesca y la contaminación, se ven agravados por climas más cálidos. Los esfuerzos de restauración, aunque aumentan en escala, han tenido un impacto limitado hasta ahora. Ahora más que nunca, existe la necesidad de desarrollar técnicas de restauración que restablezcan procesos importantes dentro del ecosistema que promoverán la recuperación de los arrecifes, como por ejemplo colocar corales en arrecifes con más herbívoros para limitar el crecimiento de macroalgas o priorizar arrecifes que tienen una fuente conocida de larvas de coral. También se debe dar prioridad a las especies que han mostrado resistencia o adaptación al cambio climático para darles a los arrecifes una oportunidad de luchar.

El llamado a la acción

Si bien estamos ante muchas buenas noticias sobre el potencial futuro del océano, este plan debe verse como un llamado a la acción. Para lograr estos objetivos se necesitará un esfuerzo global enfocado y unificado que priorice el liderazgo, la participación de las comunidades locales y la reforma de políticas respaldada por la ciencia. Todos somos partícipes del océano y tenemos un papel en la preservación de su futuro. Necesitamos que los educadores, los encargados de formular políticas públicas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, los investigadores, las mujeres y hombres pescadores y los periodistas asuman la causa y aboguen por el cambio en sus comunidades. Necesitamos empleados que responsabilicen a sus empresas, artistas para crear imágenes que infundan un sentido de urgencia y emprendedores para desarrollar productos sostenibles.

Y lo más importante, necesitamos que actúes ahora.

Lea el artículo aquí:

Duarte, C.M., Agusti, S., Barbier, E. et al. Reconstruyendo la vida marina. Nature 580, 39–51 (2020). https://doi.org/10.1038/s41586-020-2146-7

Fuentes adicionales:

OCDE. La economía oceánica en 2030 (OECD Publishing, 2016).

UICN. La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. https://www.iucnredlist.org/ (consultado el 5 de abril de 2020) .MPA Atlas. Atlas de protección marina. http://www.mpatlas.org/ (consultado el 5 de abril de 2020).

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