Traducido por: Matías Gómez-Corrales
Revisado por: Diana Vergara
Corales: Astrónomos habituales
El mundo natural se mueve a un ritmo cósmico. Desde las mareas crecientes que siguen la atracción de la luna, hasta el coro de pájaros cantores que saludan al amanecer, la vida en la Tierra está intrínsecamente ligada al movimiento planetario. Y resulta que los corales no son la excepción. Recientemente, un equipo de científicos aumentó nuestro entendimiento de cómo los corales programan su desove, investigando el papel de la luz lunar y periodos de oscuridad¹. Dado que el desove de los corales es esencial para la recuperación de los arrecifes tras perturbaciones y tiene posibles aplicaciones en la propagación y el trasplante de larvas, estos conocimientos son cruciales para los esfuerzos de conservar nuestros valiosos ecosistemas arrecifales².
Una mítica tormenta de nieve submarina
El desove coralino —el proceso mediante el cual los corales liberan miles de millones de espermatozoides y óvulos, o gametos— suena casi mítico. Una vez al año, en un evento a menudo comparado con una tormenta de nieve submarina, colonias de cada especie de coral coordinan su desove con una precisión de unas pocas noches, generalmente alrededor de la luna llena. Esta sincronía maximiza las posibilidades de fecundación exitosa entre individuos de la misma especie. Pero dado que el fondo marino es demasiado húmedo para mantener un calendario, ¿cómo logran esta precisión?

Coral desovando en la Gran Barrera de Coral. Creditos: Gabriel Guzm{an mediante Australian Geographic.
¿Cómo se sincronizan los corales?
Investigaciones previas han demostrado que las variaciones en la luz de la luna desempeñan un papel clave, desencadenando procesos genéticos y fisiológicos que conducen a la maduración y liberación de gametos3. Sin embargo, el ambiente caótico de las aguas poco profundas del océano hace que la historia completa sea mucho más compleja. De hecho, las señales de desove de cada especie son altamente específicas. Por ejemplo, una especie de Acropora —el coral ramificado con forma de dedo, posiblemente el ejemplo perfecto de los arrecifes del Indopacífico— es un tipo de un coral que se opone a la tendencia, ya que diferentes colonias eligen diferentes meses para desovar, lo que da lugar a un desove fraccionado4. En un intento por desentrañar esta compleja red de influencias ambientales, un equipo de científicos investigó si el desove de esta especie respondía a luz de la luna o al período de oscuridad después del atardecer.
Para investigar esto, se extrajeron cuidadosamente fragmentos de coral de sus colonias de origen y se transportaron rápidamente hasta tanques con ambiente controlado, donde los investigadores monitorearon su salud antes de reubicarlos en un sitio experimental cerca del Centro Internacional de Arrecifes de Coral de Palau. Esto permitió a los científicos con sede en Newcastle tener un mejor acceso a los fragmentos de coral a lo largo del estudio.
Para evaluar la influencia de la exposición a la luz, los investigadores desarrollaron una solución simple pero elegante: capuchas piramidales hechas a medida. Tras un período de adaptación a su nuevo hogar, los corales se cubrieron al atardecer. Cada noche, antes y después de la luna llena, algunos fragmentos de coral recibieron una capucha completamente opaca, similar a una máscara para los ojos, que bloqueaba por completo la luz de la luna. Algunos se mantuvieron protegidos durante toda la noche, mientras que a otros se les permitió ver el cielo nocturno durante un tiempo. A otros corales se les colocaron cubiertas transparentes, y un último grupo se dejó descubierto. Este cuidadoso diseño garantizó que cualquier diferencia observada en el desove pudiera atribuirse a los niveles de luz y no simplemente a la presencia de una cubierta.
Para monitorear el desove, los investigadores colocaron recipientes de recolección boca abajo sobre cada fragmento. Cada mañana, al retirar las capuchas al finalizar el día, se revisaron estos recipientes en busca de señales de desove: gametos diminutos, no más grandes que granos de sal de mesa. Los eventos se clasificaron como “mayores” o “menores” según la cantidad de gametos liberados.
Un reloj complejo
El estudio demostró que los corales desovaron en dos rondas: una en marzo y otra en abril. A diferencia de estudios previos, los corales pudieron desovar sincrónicamente en ausencia de luz lunar. Además, los corales mantenidos en oscuridad durante al menos dos noches consecutivas adelantaron su desove en comparación con las muestras de control. Esto indica que los períodos de oscuridad tras la puesta del sol pueden actuar como desencadenantes del desove en ciertas especies de Acropora, en lugar de la luz lunar, lo que sugiere que este mecanismo está más extendido de lo que se creía.

Los corales cubiertos adelantaron sus tiempos de desove en comparación con los que quedaron al aire libre1. Probabilidad de desove relativo a la noce de luna llena en marzo. Tratamientos: Control (C), Control procedimental (PC), Cubierta total (FB), Cubierta temprana (EB), Cubierta tardía (LB)
¿Un océano cambiante, un reloj cambiante?
A pesar de los avances en la comprensión de cómo las fases lunares y los niveles de oscuridad influyen en el desove de los corales, los mecanismos precisos siguen siendo difíciles de determinar. Claramente, la luz es solo una pieza de un complejo rompecabezas, cuyas interacciones con otros factores, como la temperatura del mar, complican el panorama6. Los humanos contribuimos a la complejidad, ya que la luz artificial podría afectar el desove de los corales7; y a medida que las condiciones del océano cambian debido al cambio climático, veremos si los corales pueden adaptar su sincronización a las nuevas señales ambientales. Las investigaciones futuras serán esenciales para determinar la resiliencia de estos cronometradores lunares y si pueden adaptarse a un mundo cambiante antes de que se agote el tiempo.
Referencias
1 [Main article] de la Torre Cerro, R. et al. (2025) ‘Evaluating the role of moonlight-darkness dynamics as proximate spawning cues in an Acropora coral’, Coral Reefs. Available at: https://doi.org/10.1007/s00338-025-02618-9.
2 Project Coral (2025) Horniman Museum and Gardens. Available at: https://www.horniman.ac.uk/project/project-coral/ (Accessed: 18 February 2025)
3 Kaiser, T.S. and Neumann, J. (2021) ‘Circalunar clocks—Old experiments for a new era’, BioEssays, 43(8), p. 2100074. Available at: https://doi.org/10.1002/bies.202100074.
4 Gouezo, M. et al. (2020) ‘Multispecific coral spawning events and extended breeding periods on an equatorial reef’, Coral Reefs, 39(4), pp. 1107–1123. Available at: https://doi.org/10.1007/s00338-020-01941-7.
5 Kaniewska, P. et al. (2015) ‘Signaling cascades and the importance of moonlight in coral broadcast mass spawning’, eLife, 4. Available at: https://doi.org/10.7554/elife.09991.
6 Lin, C.-H. and Nozawa, Y. (2017) ‘Variability of spawning time (lunar day) in Acropora versus merulinid corals: a 7-yr record of in situ coral spawning in Taiwan’, Coral Reefs, 36(4), pp. 1269–1278. Available at: https://doi.org/10.1007/s00338-017-1622-5.
7 Davies, T.W. et al. (2023) ‘Global disruption of coral broadcast spawning associated with artificial light at night’, Nature Communications, 14(1), p. 2511. Available at: https://doi.org/10.1038/s41467-023-38070-y.
